Un año decisivo para los gases renovables, mirando hacia un 2024 prometedor | Joan Batalla, presidente de Sedigas



Iniciábamos el año tras un periodo de enorme turbulencia ocasio­nada por la crisis energética que marcó la agenda internacional durante todo 2022. Un ejercicio de extrema complejidad en el que nos vimos obligados a lidiar con un tumultuoso e incierto contexto geopolítico, con una inflación galopante, el temor a una recesión económica mundial y donde la seguridad energética se convirtió en una prioridad para todos los decisores políticos. El nuevo año llegaba así cargado de desafíos, bajo una coyuntura retadora por los desajustes entre la oferta y la demanda global de gas, agravados por la reducción masiva de las importaciones de gas ruso a Europa.

Reflexionando ahora sobre lo acontecido en los últimos doce me­ses, es indiscutible que ha sido un ejercicio clave en la evolución del sector energético. Por un lado, se ha dado una ordenada y eficiente respuesta a los riesgos asociados a la seguridad de su­ministro y, por otro, 2023 ha estado caracterizado por un notable impulso al desarrollo y a la promoción de iniciativas vinculadas a la producción, transporte y distribución de gases renovables, tanto biometano como hidrógeno renovable.

Este año que ahora finaliza ha establecido además un prece­dente en el compromiso hacia una transición energética más sostenible, marcando un hito en nuestro camino hacia la descar­bonización, de la que sin duda los gases renovables serán pro­tagonistas imprescindibles, como bien señalaba la propia comi­saria europea de Energía, Kadri Simson, cuando reconocía que Europa ganará el desafío de la seguridad de suministro y la tran­sición energética gracias a los gases renovables. Y, en particular, reconociendo al biometano como una solución disponible para comenzar de inmediato a reemplazar el gas natural importado. Un aumento en la producción de biometano en Europa resulta­ría importante para nuestra seguridad, nuestra sostenibilidad y nuestra competitividad. Y todo ello a través de una producción nacional, con empleos, beneficios económicos y sociales para las comunidades locales en Europa.

A medida que nos adentremos en 2024, la perspectiva se cen­trará en cómo capitalizar los avances del año anterior y enfrentar los desafíos emergentes. 2023 ha sido testigo del rol de Sedigas como una voz presente y responsable en ese proceso, impulsan­do un enfoque ambicioso y riguroso, y participando activamen­te en la revisión del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) para el periodo 2023-2030.

Nuestra asociación ha jugado un papel destacado en poner de relieve la importancia de que los objetivos finales del plan reflejen la capacidad real de producción de España y estén alineados con las ambiciones europeas establecidas en las iniciativas “Fit For 55” y “REPowerEU”.

Sin embargo, existe una preocupación notable respecto a la actual propuesta del PNIEC. Esta no parece reflejar adecuadamente el potencial de nuestro país. Según el estudio presentado por la asociación a principios de año, España podría alcanzar una capacidad de producción de 163 TWh, lo que representaría hasta un 45% de la demanda nacional de gas natural.

El gas natural sigue siendo una solución importante para avanzar hacia la descarbonización, pero es imperativo aumentar nuestra ambición en el uso de las opciones que ofrecen los gases renovables para cumplir con los objetivos de neutralidad climática para 2050. En este sentido, Sedigas propone un objetivo mínimo vinculante de 35 TWh de biometano en la mezcla de gases para 2030, alineándose con los objetivos de la Unión Europea.

Actualmente, con tan solo nueve instalaciones operativas, pero más de 250 proyectos en diferentes etapas de desarrollo, el sector demuestra su compromiso y reconocimiento del potencial del país.

A pesar de los desafíos que enfrentamos, como la falta de un apoyo regulatorio más sólido y la presencia de barreras administrativas, económicas y fiscales, la industria gasista en España está comprometida a ser un agente de cambio positivo.

Desde Sedigas, mantenemos nuestro compromiso con la promoción de iniciativas que concreten la gran oportunidad energética, económica y social que representa. La inversión en el desarrollo de biometano e hidrógeno renovable no solo impulsa la sostenibilidad, sino que también promueve la creación de empleo y contribuye al desarrollo económico.

Mirando hacia el futuro, Sedigas continuará trabajando por un entorno regulatorio estable y ambicioso que atraiga inversiones y promueva la neutralidad tecnológica. Creemos firmemente que España tiene la capacidad de convertirse en un importante hub gasista renovable, pero es esencial contar con un marco normativo adecuado que fomente la inversión y la innovación.

En síntesis, el año 2024 se presenta como un momento crucial para el sector gasista en España. La colaboración entre la industria, el Gobierno y demás administraciones públicas, y el conjunto de los actores sociales es fundamental para superar los desafíos y aprovechar las oportunidades que nos ofrecen los gases renovables.

Sedigas seguirá trabajando durante todo este 2024 para defender los intereses estratégicos del sector y contribuir a la consecución de unos objetivos climáticos y energéticos que faciliten la senda hacia un futuro más próspero, justo y sostenible para todos.