Resulta urgente acelerar el despliegue del biometano en una Europa que busca soluciones a los apremiantes desafíos de la transición energética. Esta ha sido una de las principales conclusiones de la segunda edición de Biomethane Connect Europe, el foro europeo dedicado organizado en Madrid por Gas Distributors for Sustainability (GD4S) y Nedgia, la distribuidora de gas en España del grupo Naturgy. Sedigas, colaobrador institucional de la conferencia, quiso sumar su contribución al debate sobre el papel del biometano en la definiciación de la política energética europea.
En la jornada inaugural del encuentro se puso de relieve que el biometano, un gas renovable, gestionable y de producción local, es capaz de contribuir de forma inmediata a la descarbonización, la seguridad y autonomía energéticas, y a la competitividad industrial. Constituye, pues, una solución energética, pero también socioeconómica, por cuanto impulsa la cohesión social, el desarrollo rural y la economía circular.
Por su parte, el presidente de Sedigas, Joan Batalla, no dudó en calificar de «histórica» la oportunidad que el biometano ofrece a España. En su intervención enumeró los pasos imprescindibles para hacer realidad el potencial técnico nacional estimado en 163 TWh anuales, el tercero mayor de Europa: garantizar estabilidad regulatoria, señales de demanda nítidas y una gestión administrativa más ágil; aprovechar el valor estratégico que poseen las redes de gas, en tanto que infraestructuras preparadas para integrar gases renovables, e
impulsar una visión europea que integre descarbonización, competitividad y seguridad de suministro, evitando perder oportunidades industriales frente a otras regiones del mundo.
La sesión inaugural del evento contó con la participación de Francisco Reynés, presidente ejecutivo de Naturgy; Laurence Poirier-Dietz, presidenta de GD4S y CEO de GRDF; y Rocío Prieto, directora de Energía de la CNMC, quienes han coincidido en subrayar que Europa debe apostar por los gases renovables como una alternativa eficiente y competitiva para avanzar en descarbonización y reforzar su soberanía energética.
Durante su intervención, Francisco Reynés ha destacado que la transición energética solo será sostenible si es también competitiva, inclusiva y realista: «No podemos avanzar en la descarbonización sin garantizar la seguridad de suministro ni sin tener en cuenta el impacto en la industria y en los hogares. Hoy más que nunca existe una necesidad acuciante de asegurar la seguridad de suministro en nuestras estrategias energéticas».
La directora de Energía de la Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia (CNMC), Rocío Prieto, destacó el papel de la entidad en el impulso a la producción del biometano: «En 2025 dimos un paso regulatorio importante con la Circular 2/2025, de 9 de abril, que establece la metodología y las condiciones de acceso, conexión y asignación de capacidad en el sistema gasista. Esta Circular alinea el marco nacional con el nuevo contexto europeo de descarbonización y adapta los procedimientos de acceso y conexión a los nuevos requisitos derivados de la integración de gases renovables y bajos en carbono, garantizando certidumbre, transparencia y no discriminación para el biometano».
El congreso también contó con la asistencia de Mechthild Wörsdörfer, directora general adjunta de Energía de la Comisión Europea, y Enrico Letta, ex primer ministro de Italia, quienes han destacado la necesidad de unir descarbonización y competitividad a través de un desarrollo eficiente y homogéneo de los gases renovables en Europa.
«El biometano y el biogás son fundamentales para avanzar simultáneamente en competitividad, descarbonización y seguridad energética, especialmente en aquellos sectores difíciles de electrificar», afirmó Metchild Wörsdörfer. “Tras la crisis energética -añadió-, Europa está mejor preparada, pero necesitamos acelerar la transición con soluciones renovables que reduzcan la dependencia de las importaciones y protejan a consumidores e industria frente a la volatilidad de los combustibles fósiles. El biometano no solo contribuye a los objetivos energéticos y climáticos, sino también al desarrollo rural, la economía circular y la autonomía estratégica europea”.
En su intervención, Enrico Letta vinculó el desarrollo de los gases renovables con el futuro del Mercado Único Europeo, subrayando que «la descarbonización debe convertirse en un motor de competitividad y autonomía estratégica, y no en un factor de desventaja para la industria europea».